El verdadero inventor del teléfono – Antonio Meucci

Si preguntásemos a un grupo de personas quién fue el inventor del teléfono, la mayoría (de los que supieran la respuesta claro) nos diría que el inventor fue Alexander Graham Bell. Sin embargo, eso no es cierto, el señor Bell tan solo fué el primero que lo patentó. El verdadero inventor del teléfono es Antonio Meucci, que originalmente lo llamó teletrófono y que debido a dificultades económicas en 1871 solamente pudo presentar una breve descripción del invento pero no formalizar la patente. Posteriormente en 1876 fue Graham Bell el que formalizó la patente y al que se le atribuyó el merito de haber sido el inventor del teléfono hasta que en el año 2002 el Congreso de Estados Unidos reconocía como verdadero inventor a Antonio Meucci.

Antonio Meucci, un inventor desconocido

La historia de Antonio Meucci está plagada de anecdotas que parecen sacadas de una película, entre sus inventos se encuentran un sistema de galvanizado, un sistema de filtros para depuración de agua y la introducción de la parafina en la fabricación de velas, pero sin duda su gran invento y por el que luchó durante toda su vida en busca del reconocimiento merecido fue sin duda el teléfono.

Inventor del telefono - Antonio_MeucciLa primera vez que Meucci hace una demostración pública del teléfono es en 1860, en esa demostración la voz de un cantante es reproducida desde considerable distancia e incluso la prensa italiana de Nueva York se hace eco del invento. A pesar del éxito, ninguna de las ofertas que surgen después de la demostración llegan a materializarse. La situación económica de Meucci era bastante precaria y se ve obligado a vender los derechos de sus otros inventos para seguir adelante. En Diciembre de 1871 presenta la documentación preliminar necesaria para obtener la patente definitiva del invento, pero a causa de sus problemas económicos solo puede renovar la tramitación durante 1872 y 1873.

Posteriormente Antonio Meucci hace una nueva demostración a un empresario llamado Edward B. Grant, vicepresidente de una filial de la Western Union Telegraph Company, que inicialmente no le prestó atención y que además tampoco le devolvió los materiales utilizados. Se supone que de alguna forma estos materiales caen en manos de Graham Bell, que en 1876 formaliza la patente. Cuando Meucci se entera, le pide a su abogado que presente una reclamación ante la oficina de patentes de Estados Unidos, pero eso nunca sucedió. A través de un amigo de Meucci que tenía contactos en Washington pudo averiguar que toda la documentación referente al invento de Meucci se había perdido. Posteriormente una investigación puso en evidencia un delito de prevaricación por parte de algunos empleados de la oficina de patentes y la compañía de Graham Bell, más tarde, en otro proceso entre Bell y Western Union se conoció que había un acuerdo establecido según el cual Bell pagaría a Western Union un 20% de los beneficios obtenidos al vender “su invento” durante 17 años.

Lucha en los tribunales

Antonio Meucci continuó peleando en los tribunales hasta 1889, año en el que falleció, entonces el proceso se cerro y siguió considerándose de forma equivocada a Graham Bell como el inventor del teléfono. Finalmente, en el año 2002 el Congreso de Estados Unidos aprueba la resolución 269 mediante la que se honra la vida y el trabajo realizado por Antonio Meucci, situandolo en el lugar que le corresponde como legitimo inventor del teléfono.